Particionar el disco duro

Particionando su disco duro para instalar GNU/Linux

Aquí veremos un ejemplo de cómo instalar GNU/Linux en un sistema típico que tiene 256 MB de RAM y dispone de un único disco duro de 60 GB que tiene instalado el sistema operativo Windows Me. Supondremos que todo está tal y como nos llegó de fábrica, o sea, con una única partición que contiene absolutamente todo.

El objetivo final será tener ambos sistemas operativos (GNU/Linux y Windows) instalados en el disco duro de modo que puedan coexistir sin causarse problemas mutuamente.

 

¿Cuántas particiones necesitamos?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que Windows solo puede residir en la primera partición del disco duro, ya que de otro modo sería totalmente imposible ponerlo en marcha.

Esto no es del todo cierto si usamos el gestor de arranque grub, ya que nos permite mapear cualquier partición del disco duro, haciendo que se comporte como si fuera una partición primaria activa.

También querremos tener nuestros documentos en una partición distinta de la que contenga Windows. De este modo nos será más cómodo acceder a ellos desde Linux y desde Windows, y se acelerará el proceso de realizar copias de seguridad.

En cuanto a Linux se refiere, necesitaremos al menos una partición para el propio sistema operativo y los archivos de datos, y otra para intercambio de memoria (swap).

Así que nos disponemos a realizar cuatro particiones en nuestro disco duro. Dependiendo del uso que queramos hacer de cada sistema operativo, les asignaremos más o menos espacio a cada una de ellas. Lo que sí conviene tener en cuenta es que la partición de swap debería tener el doble de tamaño que la memoria que tengamos instalada. O sea, suponiendo que tenemos 256 MB de memoria, necesitaremos una partición de intercambio de 512 MB aproximadamente.

Esto es recomendable solo hasta cierto punto, ya que si disponemos de mucha memoria RAM (1 GB por ejemplo), no se apreciará más rendimiento creando una partición de intercambio del doble de su tamaño. El la práctica, son raros los casos en los que se necesita más de 1 GB de partición para intercambio.

A título de ejemplo, pensamos hacer una partición primaria de unos 30 GB para Windows y otra extendida con el resto de espacio libre en el disco duro que contendrá el resto de particiones lógicas. Dentro de la partición extendida crearemos una partición lógica de 20 GB para los documentos de Windows, otra de unos 8 GB para instalar GNU/Linux y otra de aproximadamente 1 GB para que Linux la use como intercambio de memoria. Estos tamaños son aproximados, ya que al particionar un disco duro siempre se desperdicia un poco de espacio. Seguramente tendremos que jugar un poco con los tamaños antes de conseguir los adecuados para nuestras necesidades.

Tal vez sorprenda un poco comparar los tamaños de las particiones que vamos a dedicar a Windows (30 GB) y a Linux (8 GB). Como norma general, en Linux los programas suelen ser mucho más potentes que en Windows, y necesitan mucho menos espacio para ser instalados. Por fortuna, la programación visual aún no está demasiado extendida en GNU/Linux, por lo que los programas suelen ser verdaderas joyas en cuanto a tamaño y potencia se refiere. De cualquier modo, cada usuario modificará estos tamaños de ejemplo de acuerdo con sus necesidades.

Otra consideración a tener en cuenta es que un sistema GNU/Linux típico no se contenta con una única partición. En lugar de ello, vemos que constan de varias particiones para organizar sus datos (como mínimo, una para contener el kernel de arranque, otra para los datos de los usuarios, otra para instalar programas localmente y otra para el propio sistema operativo). Pero para instalar y manejar un sistema GNU/Linux por primera vez debería sobrarnos con una única partición para todas estas cosas y otra para intercambio de datos.

 

Realizando las particiones

Llegados a este punto, podemos optar por dos posibles soluciones, dependiendo del valor que tenga lo que contiene nuestro disco duro:

  • En el primer caso, si nuestro disco duro no contiene nada importante y disponemos de un CD con una copia de Windows, lo mejor sería crear directamente las distintas particiones mediante algún programa al efecto, como el fdisk incluido con Windows, y luego instalar los sistemas operativos (Windows en primer lugar en todos los casos).

  • Como segundo caso práctico, si nuestro disco duro contiene datos valiosos, deberemos hacer en primer lugar una copia de seguridad de ellos, y luego, bien actuar como en el primer caso (restaurando posteriormente la copia de seguridad de los datos), o bien proceder a desfragmentar la partición actual de Windows y usar luego alguna utilidad que nos permita modificar las particiones del disco duro sin destruir los datos que contiene.

 

A. Uso de fdisk

Si pensamos utilizar el programa fdisk que viene incluido en Windows, deberemos tener presente que algunas versiones de este sistema operativo no reconocen discos duros tan grandes como el de nuestro ejemplo. En concreto, no podremos particionar un disco duro mayor de 30 GB con versiones de Windows anteriores a Me. En este caso, el programa para hacer las particiones no reconocerá el tamaño correcto del disco duro, aunque realizará las particiones informándonos de que lo ha hecho correctamente, cuando la realidad es muy distinta. Si optamos por usar fdisk deberemos estar familiarizados con la extraña terminología y la arcáica interfaz en modo texto que utiliza para interactuar con el usuario. Los pasos a seguir serían los siguientes:

  1. Crear un disquete de arranque de MS-DOS desde Windows
  2. Arrancar con el disquete creado en el paso anterior
  3. Ejecutar fdisk
  4. Eliminar la partición primaria actual
  5. Crear una partición primaria de unos 30 GB
  6. Crear una partición extendida con el resto de espacio
  7. Crear una partición lógica de unos 20 GB
  8. Crear otra partición lógica de unos 8 GB
  9. Crear otra partición lógica con el resto de espacio
  10. Salir de fdisk y reiniciar el sistema
  11. Formatear la primera partición usando format c:
  12. Formatear la segunda partición usando format d:

No es necesario formatear las otras dos particiones, ya que format no soporta el tipo de formato que usaremos en ellas con GNU/Linux.

En lugar de fdisk se pueden utilizar otros programas comerciales o libres que nos permiten mayor control sobre las particiones desde una intuitiva interfaz gráfica.

Entre los programas comerciales destacaría el famoso
PartitionMagic, que funciona bajo Windows. Entre los programas libres para GNU/Linux, QtParted sería una buena elección. Otro buen programa visual para GNU/Linux puede ser Partition Surprise. Ambos son de código abierto y gratuitos, y tienen un funcionamiento muy similar al de PartitionMagic.

 

B. Método alternativo

Como alternativa a este engorroso y nada visual procedimiento vamos a emplear un método basado en el programa de instalación de GNU/Linux, por lo que primero deberemos preparar el programa de configuración de la BIOS de nuestro sistema para que nos permita arrancar con el primer dispositivo de CD-ROM.

Conviene tener en cuenta que no todos los programas de instalación de las distintas distribuciones de GNU/Linux son idénticos, por lo que es posible que este método no sea el más adecuado en algunos casos. En concreto, ha sido probado con éxito usando la distribución Mandrake 9.1.

Una vez preparados, introducimos el CD de instalación de nuestra distribución GNU/Linux y reiniciamos el ordenador. Lo más normal es que el programa de instalación nos pregunte al principio si deseamos usar el modo de usuario avanzado o el de inexperto. Normalmente, nuestro método de particionado estará disponible únicamente si seleccionamos el modo de usuario avanzado, así que lo seleccionaremos y seguiremos todos los pasos hasta el punto donde se nos pide seleccionar en qué partición deseamos instalar GNU/Linux. Una vez ahí es muy típico disponer de alguna herramienta visual mediante la que crear nuestras particiones y decidir el tipo de sistema de archivos que queremos que contengan.

A título de ejemplo, crearemos las particiones que habíamos planeado en el paso anterior y les asignaremos a cada una un sistema de archivos acorde a su futuro contenido:

  • Una partición primaria de 30 GB con el sistema de archivos fat32 y punto de montaje /mnt/win_c
  • Una partición lógica de 20 GB con el sistema de archivos fat32 y punto de montaje /mnt/win_d
  • Una partición lógica de 8 GB con el sistema de archivos ext3 y punto de montaje /
  • Una partición lógica de 1 GB de tipo linux swap

Todas estas opciones suelen estar disponibles mediante algún menú desplegable, por lo que no deberá resultar muy complicado realizar todos estos pasos. Una vez hayamos terminado de particionar nuestro disco duro, seguiremos con el programa de instalación que, normalmente, nos pedirá que seleccionemos las particiones que deseemos formatear en ese momento. Por defecto solo estarán seleccionadas las dos de Linux, y en nuestro caso podremos seleccionar también las dos de Windows, ya que partimos del hecho de que vamos a formatear todo el disco duro, perdiendo su contenido. En caso contrario, se debería hacer en primer lugar una copia de seguridad de los datos que queramos conservar, ya que el proceso de formateo de las distintas particiones es destructivo e irreversible.

Una vez formateadas las distintas particiones, podemos abortar el programa de instalación de GNU/Linux e ignorar las advertencias que se nos mostrarán.

 

Instalar los sistemas operativos

El paso final consiste en instalar los distintos sistemas operativos que vayan a convivir en el disco duro.

Lo único que hay que tener en cuenta es que Windows debe instalarse en primer lugar, ya que de lo contrario destruiría el gestor de arranque de nuestra instalación de GNU/Linux, por lo que no podrímos arrancarla a menos que hubiésemos tenido la precaución de crear un disquete de arranque durante el proceso de instalación de GNU/Linux.

Así pues, instalaremos Windows según nuestro método favorito. Tras la instalación sería conveniente arrancar con Windows para asegurarnos de que todo funciona como es de esperar. También sería recomendable mover la carpeta Mis documentos a la partición D:. Normalmente, se puede hacer esto pulsando con el botón derecho del ratón sobre el icono que hay en el escritorio y seleccionando un nuevo destino para ella.

Finalmente, reiniciamos nuestro sistema de nuevo para instalar nuestra distribución favorita de GNU/Linux en las particiones que habíamos creado para ella. Si podemos optar por un método de instalación para usuarios avanzados, sería recomendable utilizarlo, ya que no es mucha la diferencia con otros métodos de instalación en cuanto a dificultad se refiere, pero dispondremos de mucho más control sobre el proceso de instalación. Recordemos que ya habíamos creado las particiones necesarias, por lo que ahora solo deberemos seleccionarlas o confirmarlas.

Si hemos seguido todos los pasos de este tutorial, nos encontraremos con una configuración semejante a la siguiente:

Tamaño de la partición Nombre DOS Nombre Linux Sistema de archivos Contenido
30 GB C: /dev/hda1 fat32 Windows
20 GB D: /dev/hda5 fat32 Datos de Windows
8 GB - /dev/hda6 ext3 GNU/Linux
1 GB - /dev/hda7 swapfs Intercambio

Una vez finalizada la instalación de GNU/Linux, y tras haber configurado e instalado correctamente en la primera partición de nuestro disco duro el gestor de arranque de Linux (lilo o grub), tendremos un sistema dual plenamente operativo. A partir de ese momento, cada vez que arranquemos el ordenador se nos pedirá que seleccionemos con qué sistema operativo deseamos iniciarlo. Llegó el momento de probar...

Instalación

Enlaces relacionados

» Programas de gestión de particiones