Consideraciones
¿Es GNU/Linux para mí?
Muchas personas se hacen esta misma pregunta. Por lo general, se tiende a pensar que GNU/Linux es algo muy complicado, diseñado y pensado por y para gurús de la informática. Esto pudo ser cierto hace mucho tiempo, pero en la actualidad es historia pasada: GNU/Linux es perfectamente utilizable por todo aquél que tenga las más mínimas nociones informáticas. Como regla general, si una persona es capaz de manejar un sistema basado en Windows, no tendrá grandes problemas para adaptarse a GNU/Linux. Es cierto que hay algunos cambios conceptuales, pero no son tan radicales como se suele pensar.
Tradicionalmente, GNU/Linux, al estar basado en Unix, fue bastante complicado de instalar y configurar, pero hoy en día su instalación es tan fácil como pueda serlo la de cualquier otro sistema operativo moderno, y su configuración por defecto ya es bastante potente y segura como para preocuparse por ella. A medida que vaya pasando el tiempo y vayamos investigando todas sus posibilidades, nos daremos cuenta de que no era tan complicado como nos lo pintaban.
¿Qué tareas solemos hacer en Windows? Navegar por internet, leer y escribir correo electrónico y grupos de noticias, chatear, descargar archivos de Internet, hacer páginas Web, escanear fotos, retocarlas, imprimirlas, escuchar música en MP3, ver películas en DivX, DVD o VideoCD, retocarlas, grabar y copiar CD-ROM, ripear CD-Audio, escribir documentos, hacer hojas de cálculo, usar bases de datos, hacer diagramas y gráficas, presentaciones, organizar contactos y tareas, jugar, enviar y recibir faxes, comprimir y descomprimir archivos, programar en cualquier lenguaje, o cualquier cosa que se nos ocurra, ¿no? Pues todas esas cosas se pueden hacer de forma muy parecida en GNU/Linux.
Si queremos hacer todo eso y además hacerlo con total libertad, y lo que es más importante, desde el lado de la legalidad, GNU/Linux es para nosotros.
Pero no nos llamemos a errores: la fuerte dependencia de algunos usuarios de determinados productos comerciales disponibles para otros sistemas operativos (como Dreamweaver, Photoshop, AutoCAD, etc.) puede dificultar la migración a GNU/Linux. No obstante, hay que tener en cuenta que existen programas libres alternativos, basados en formatos de archivos estándares y disponibles para diversas plataformas. Si comenzamos a usar estos programas libres antes de realizar la migración a GNU/Linux, no tendremos después grandes problemas de aprendizaje ni de portabilidad de nuestro trabajo.
Tampoco hay que tener ningún miedo con respecto a la compatibilidad de los documentos que hayamos ido creando a lo largo del tiempo con Windows. Como norma general, casi todos ellos pueden ser abiertos con los programas que proporcionan los diferentes escritorios de GNU/Linux. En algunos casos, habrá que importarlos mediante alguna utilidad (como suele ser el caso del correo electrónico de Outlook). Y en casos más extremos, será necesario exportarlos desde Windows a algún formato más estándar antes de poder utilizarlos directamente en GNU/Linux. Nuevamente, si estamos usando programas de código abierto en Windows, la migración a GNU/Linux será bastante fácil.
Algunos usuarios confiesan que instalaron alguna distribución
de GNU/Linux en sus ordenadores soñando con ese bonito mundo que les
había prometido algún amigo, y que, tras hacerlo, se encontraron
con que todo era diferente y no eran capaces ni de guardar un simple texto o
de acceder a sus archivos de Windows. Al igual que nadie nace sabiendo hablar,
es necesario familiarizarse un poco con el entorno de trabajo que vamos a
utilizar, o sea, practicar con él. Tal vez habría que pensar por
un momento cuánto tiempo le hemos dedicado a aprender a utilizar MS-DOS
y Windows, y cuánto le estamos dedicando a Linux. Quien tiene la
suerte de no tener ninguna experiencia en entornos Windows no tendrá
este problema.
Por fortuna, existe una forma de probar un sistema GNU/Linux sin tener que
instalarlo primero. Para ello puede utilizar cualquiera de las múltiples
distribuciones live que existen. Normalmente están compuestas
por un único CD autoarrancable que cargará un sistema GNU/Linux
totalmente funcional que usará un disco RAM para trabajar, por
lo que es muy recomendable disponer de bastante memoria física. El
único problema que presentan estas distribuciones es que suelen utilizar
solamente un escritorio, desechando el resto de los que vienen incluidos
en cualquier distribución normal de GNU/Linux, por lo que generalmente
dispondremos de KDE o GNOME, pero no de ambos.
