Oliver Cromwell
A pesar del malestar y el sufrimiento que causó el sistema de colonización, Irlanda estuvo relativamente pacificada hasta 1641, año en el que los irlandeses se alzaron en armas hartos de soportar tanta privación y opresión. En el Ulster se produjo la matanza de unos 30.000 protestantes. Desgraciadamente para Irlanda, los pocos líderes militares efectivos nunca fueron capaces de vencer la desunión de las muchas facciones políticas en que estaba sumida la isla por aquellos tiempos.
Owen Roe O'Neill fue capaz de mantener a raya a los ingleses durante nueve años, pero cuando Oliver Cromwell desembarcó con sus tropas protestantes en Dublin el 15 de agosto de 1649, la suerte de los católicos irlandeses estaba echada. En poco tiempo asaltó y tomó Drogheda y Wexford, y desterró al límite occidental a los terratenientes irlandeses.
En 1653 los ingleses dominaban la isla por completo: gracias a una combinación de las masacres practicadas y al azote de la peste y el hambre, la población irlandesa se vió dramáticamente reducida a casi un tercio. De los supervivientes, miles fueron embarcados como esclavos a las colonias americanas y a las Indias, y otros muchos huyeron a otros países de Europa.
Pero lo peor llegó cuando el Parlamento Inglés declaró que después del primero de mayo de 1654, bajo pena de muerte, ningún irlandés podría vivir al este del río Shannon, y que únicamente aquellos que pudieran probar que no habían tomado parte en ninguna rebelión podrían poseer tierras al oeste del río. Toda la tierra al este del Shannon fue repartida entre colonos protestantes. En 1641, cuando empezó la rebelión, cerca del 80% de la tierra en Irlanda pertenecía a los católicos. Por el año 1665 sólo el 20% permanecía en manos católicas.
