Michael Collins y la guerra contra Gran Bretaña
Todos los habitantes de Irlanda sintieron repulsa por las ejecuciones
de rebeldes, a las que consideraban innecesariamente brutales. Lo único
que necesitaban era un líder que pudiese canalizar su incansable energía
en una acción política efectiva. En la Navidad de 1916, todos
los rebeldes que fueron encarcelados sin juicio (los que fueron considerados
insignificantes) fueron liberados en un gesto de buena voluntad hacia los Estados
Unidos, que se habían mostrado muy disgustados con la postura británica
hacia los rebeldes. Entre los liberados se encontraba un grupo de miembros de
la Hermandad Republicana Irlandesa, que habían dedicado
su tiempo en prisión a organizarse en lo que luego sería una formidable
fuerza política y militar. Su líder en prisión fue Michael
Collins, un poco conocido Voluntario que había
luchado junto a los principales líderes en la Oficina General de
Correos de Dublin.
A pesar de la ley marcial, Collins se puso en contacto con los
miembros de su agrupación clandestina por toda Irlanda y puso
en marcha un ingenioso plan para conseguir poder político. Usando al
Sinn Féin como tapadera, la Hermandad Republicana Irlandesa
comenzó a posicionar a sus miembros como candidatos al parlamento. Su
éxito en 1917 sobre los candidatos del Partido Parlamentario Irlandés
de Redmond desplazó el poder al Sinn Féin
y causó una avalancha de soporte público para el movimiento republicano
en toda la Irlanda católica. Junto a Collins también
estaba el mayor de los supervivientes de la revuelta de 1916, Eamon de
Valera, un héroe para los irlandeses, que había sido perdonado
por los británicos a causa de su ciudadanía americana. En julio,
de Valera fue elegido miembro del parlamento, y en octubre se
le eligió presidente del Sinn Féin y de los Voluntarios
Irlandeses. Hasta el clero católico se mostró decididamente
a favor del Sinn Féin.
Otro hecho que contribuyó a la popularidad del Sinn Féin fue la muerte de Thomas Ashe en septiembre de ese mismo año. Ashe era uno de los rebeldes liberados en 1916 y un cercano asociado de Collins que había sido vuelto a arrestar por sedición. Ashe se había declarado en huelga de hambre tras ser encarcelado, y murió a causa de las heridas que le fueron provocadas cuando las autoridades de la prisión intentaron forzarlo a ser alimentado. Collins transformó el funeral de Ashe en un tremendo espectáculo que glorificaba a los republicanos y envilecía a los británicos. De aquí surgió la tradición de usar los funerales como rituales propagandísticos.
El Sinn Féin siguió ganando popularidad durante 1918, en particular gracias a dos grandes errores políticos británicos. El primero de ellos fue intentar imponer el reclutamiento de hombres en Irlanda para enviar al frente europeo. Los irlandeses se sintieron ultrajados, y comenzaron las protestas masivas: las uniones de comerciantes convocaron una huelga general, todos los partidos políticos, excepto los Unionistas protestantes, condenaron la medida, y los parlamentarios irlandeses abandonaron la Cámara de los Comunes. Los británicos abandonaron la idea del reclutamiento en Irlanda, pero ya era demasiado tarde para apaciguar los sentimientos repulicanos y nacionalistas. Tras haberse equivocado en sus planes, los británicos nombraron un virrey militar para gobernar Irlanda bajo la ley marcial, justificando la acción con más que dudosas sospechas de que el Sinn Féin estaba conspirando con la enemiga Alemania. El Sinn Féin fue declarado ilegal y cientos de nacionalistas irlandeses, incluido de Valera, fueron arrestados. Esta fue la gota que colmó el vaso.
En una desafortunada coincidencia para los británicos, las primeras elecciones generales que fueron convocadas en ocho años fueron programadas para diciembre de 1918. El Sinn Féin presentó un amplio abanico de candidatos para los 105 escaños. Gracias a una combinación de campaña efectiva, duro trabajo, argucias, votos fraudulentos y soporte real, el Sinn Féin consiguió 73 escaños en el parlamento. Entre los nuevos parlamentarios había hombres que estuvieron en prisión y otros que estaban bajo orden de búsqueda y captura.
En lugar de ir al parlamento, los 27 parlamentarios recién elegidos que no estaban cumpliendo condena, se reunieron en Dublin el 21 de enero de 1919 donde constituyeron por sí mismos el Dáil Éireann (la Asamblea de Irlanda), y luego declararon la formación de una República de Irlanda independiente. Inquietantemente, ese mismo día morían asesinados los dos primeros miembros del Royal Irish Constabulary (RIC) a manos de Voluntarios Irlandeses en el condado de Tipperary. A partir de entonces, la violencia despiadada estaría íntimamente ligada a la creación de la República.
En la segunda sesión del Dáil, Collins fue elegido Ministro de Hacienda, y de Valera (recientemente liberado de la cárcel mediante un arriesgado plan ideado por Collins) fue elegido Presidente. Mientras Collins se quedó en Irlanda para supervisar la gestión de la nueva República, de Valera viajó a América para recaudar fondos desesperadamente y para intentar influenciar a los Estados Unidos para que reconociesen la República de forma oficial. En septiembre, durante la ausencia de de Valera, los británicos declararon ilegal el Dáil y comenzaron a tomar severas medidas en contra del Sinn Féin en un inútil pero sangriento intento de recuperar el control sobre Irlanda. En respuesta, Collins reconvirtió a los Voluntarios en el Ejército Republicano Irlandés (IRA). No claramente bajo control del Dáil pero sí definitivamente bajo el de Collins, el IRA llevó a cabo una campaña de terror y asesinatos dirigida hacia el RIC.
El RIC contraatacó violentamente, pero el IRA intimidó y desmoralizó tanto al primero que los británicos comenzaron a perder el control de la situación. Determinados a quedarse, los británicos respondieron reforzando las cada vez más dispersas guarniciones del RIC con tropas del ejército, provistas de un inconfundible uniforme que les dio el inolvidable nombre de "Black and Tans" ("negro y tostado"). Para complementar a estos nuevos miembros del RIC, Gran Bretaña comenzó a reclutar a mercenarios veteranos de la guerra de Europa para formar una fuerza especial auxiliar (Auxiliary Force).
Ambos bandos se ensalzaron en una sangrienta guerra de guerrillas en la que murieron cientos de personas por ambas partes a causa de atentados con bombas, disparos, incendios y torturas. Las relaciones entre los británicos y los nacionalistas irlandeses se degradaron de forma permanente mediante un ciclo vicioso de ataques y represalias en el que intencionadas y brutales masacres de combatientes fueron interrumpidas por episodios de tratamiento inhumano, incluso a no combatientes. El nivel de violencia durante 1920 fue tan alto e infructuoso por parte de ambos bandos, que tanto los unos como los otros comenzaron a darse cuenta de que estaban atrapados en un sangrienta situación de empate.
